Monday, October 26, 2015

“Mesianismo en tiempos de incertidumbre”

  “Mesianismo en tiempos de incertidumbre”


1.   En 1989, Eric Hobsbawm publicó un libro titulado “Politics for a rational left”, el cual compilaba una serie de textos que habían sido publicados en diversas revistas y medios académicos de Europa. Su obra, que recogía brillantes disertaciones de variados temas políticos, se erigía sobre la base de lo que el llamaría: la búsqueda de una “Izquierda racional”… Que no era más que la capacidad de entrever que, en medio de la incertidumbre histórica y de la barbarie generalizada, siempre habría cabida para un proyecto transformador, emancipador y revolucionario. Su proyección teorética y política, ponían sobre la mesa algo fundamental para la Izquierda, y era que la capacidad de su acción histórica se encontraba en dos cuestiones elementales: 1ro) en la capacidad de repensarse como espectro político y 2do) en la capacidad de entender que su papel histórico era siempre un papel actual, vigente y necesario… Así pues, -siguiendo en ello a Hobsbawm- es imposible pensar en re-vitalizar un proyecto emancipador, si antes no asumimos la tarea de encontrar sus proyecciones actuales. Es impensable reforzar el proyecto político y humano de la Izquierda sino somos capaces de fortalecer su perspectiva ideológica y de impulsar su accionar político. En otras palabras, sino tenemos la certeza de definir su papel histórico para este siglo XXI…       
  
2.    En esa medida, quisiera comenzar planteando una idea fundamental, y es la de que,  a diferencia de la derecha, la Izquierda no puede estudiar a la sociedad y a la realidad en los simples marcos de la coyuntura, es decir, no puede ver la realidad solo bajo un método sincrónico, en donde la historia se desenvuelve en los límites de una única, omnipresente y fetichizada estructura social. No, la Izquierda no puede caer en esa burda mediocridad, debe por el contrario analizar y estudiar la realidad y la sociedad en doble vía: por un lado, en su forma estructural, y por otro lado, en su historicidad. En otras palabras, debe ver en toda estructura social una estructura histórica, una estructura que por más que presente equilibrios y estabilidades, está sujeta a un desarrollo cambiante, está sujeta a procesos de transformación. Pero también debe comprender que dichos procesos no son inanes, sino que responden a la praxis social y política… A la praxis revolucionaria de los hombres y de las mujeres.

3.    Solo entendiendo esta forma epistemológica de ver y percibir el mundo, es que la Izquierda pude reafirmar su papel crítico. La Izquierda cumple en el mundo un papel crítico-práctico, ya que es un espectro político profundamente inconforme con nuestra realidad actual, hegemónica, en donde los privilegios priman sobre los derechos, en donde la politiquería prima sobre la política, en donde la guerra prima sobre la paz, y en donde la ganancia y el libre mercado priman sobre la dignidad del ser humano. Pero esta crítica hacia esta denigrada realidad no puede marginarse –como lo entendió el brillante pensador y revolucionario de Tréveris-, de la crítica a las relaciones sociales que tienen cabida en una sociedad de tipo capitalista. Unas relaciones en las que el ser humano solo pude desplegar sus potencialidades, siempre y cuando estas se suscriban en los marcos del valor económico abstracto en su incesante proceso de valorización, es decir, en el marco de una libertad falsa, ilusoria y enajenada.


4.  De esta manera, la Izquierda está centrada en un punto histórico trascendental, en donde es necesario la búsqueda de una alternativa, una alternativa a la barbarie de la modernidad capitalista. Pero para ello, es necesario plantear otro punto -que será el último que delimite en esta breve disertación-. Si la Izquierda quiere entender su rol histórico, debe interiorizar algo elemental, y es que el sujeto de cambio es y debe ser un sujeto plural y multifacético, mas no un sujeto unidimensional y monolítico. Debemos, además de convocar a los diversos movimientos sociales, nutrirnos de toda una tradición de pensamiento crítico y radical latinoamericano, el cual, desde Mariátegui, reconoció en lo indígena, lo afro, lo campesino y en general, en lo subalterno, formas maravillosas de ver, entender y vivir el mundo. Esto último es indispensable para modelar un proyecto emancipatorio y de cambio social, ya que lejos de hacernos caer en romanticismos, potencializa el ser social, político y cultural de nuestros pueblos.

5.    Es por esto, que si la Izquierda quiere comprender su papel histórico para este siglo XXI, deberá asumir que el tiempo histórico es, -siguiendo en esto a Walter Benjamin- un jetztzeit, que en castellano traduciría un tiempo-ahora. “Para Benjamin, jetztzeit no es una noción descriptiva, sino más bien prescriptiva”. Es un llamado a la acción, a la praxis, al cambio; pero es un llamado a la acción que se requiere ¡Ya! ¡Ahora mismo! Para Benjamin, la acción auténticamente revolucionaria es aquella que no da espera, es aquella que no espera “el momento preciso”, sino que actúa y se legitima en su accionar; un accionar ejemplar, humano, transformador, utópico y mesiánico. Por ello, los que dicen que la sociedad no está lista para la izquierda, para el cambio, para un nuevo mundo posible y necesario, se equivocan. No existe, no ha existido, y no existirá el momento preciso.

6.   De esta manera, quisiera terminar parafraseando a Pedro Joel Reyes López en lo siguiente: “así como en la tradición judía cualquier momento es bueno para la llegada del Mesías, para la Izquierda cualquier momento será bueno para la acción”. Y será el momento bueno no porque la Izquierda tenga el don de la infalibilidad, sino porque será la única capaz de accionar el freno de emergencia… El freno de ese tren que, -conducido por la derecha- nos lleva ineludiblemente hacia la barbarie… 

 ¡Ahora o nunca!


Por. Juan Felipe González Jácome


Monday, September 21, 2015

El marxismo crítico de Adolfo Sánchez Vázquez… A cien años de su natalicio (1915-2015)


El marxismo crítico de Adolfo Sánchez Vázquez… 
A cien años de su natalicio (1915-2015)

Adolfo Sánchez Vázquez nació el 17 de septiembre de 1915 en Algeciras, provincia de Cádiz, España. Desde muy temprana edad, se trasladó a Málaga, en donde, inspirado por Machado, Prados y Alberti despertó un gran interés por la poesía. En 1935, se trasladó a Madrid con el objetivo de iniciar sus estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central. Allí, siendo estudiante universitario,  tuvo que sortear uno de los episodios más trascendentales de su vida: la guerra civil española.

Siendo consecuente con su compromiso político e ideológico con el socialismo y el antifascismo, Sánchez Vázquez no dudó en afiliarse a la Juventud Comunista, y, posteriormente, en alistarse en las filas del Ejercito Republicano -combatiendo en el frente de Aragón y en la Batalla de Teruel-. Su agitada militancia durante la guerra civil, no solamente lo llevó empuñar las armas en defensa de la República, sino que además, lo impulsó a desarrollar una activa labor periodística e intelectual al frente de la redacción de los periódicos, Ahora, Octubre y Acero.

Para desgracia del mundo, en abril de 1939 Franco derrotó al Ejercito Republicano y miles de españoles salieron al exilio, entre estos, Adolfo Sánchez Vázquez; quien primero cruzó la frontera francesa, para, posteriormente, salir rumbo a México tras la protección brindada por el presidente Lázaro Cárdenas a los exiliados provenientes de España.

De ahí en adelante, y arropado bajo la indescriptible tristeza del exilio, Don Adolfo haría de la Universidad Nacional Autónoma de México, el epicentro de construcción teórica de su basta y maravillosa obra intelectual. Brillando así, por ser uno de los más importantes filósofos de América Latina en el siglo XX, y uno de los intelectuales más prominentes del marxismo crítico en nuestra región. 

De esta forma, al cumplirse el pasado 17 de septiembre los cien años de su natalicio (1915-2015), he querido realizar un homenaje a este gran maestro de la filosofía latinoamericana; no sin antes, exaltar los puntos más relevantes de su obra teórica y práctica. Bien decía el maestro Sánchez Vázquez, siguiendo en esto fielmente a Marx: “que de lo que se trata no es solo de interpretar de diversas formas el mundo, sino de transformarlo real y efectivamente”. Bajo esta premisa, procedamos con este humilde y sentido homenaje.

El marxismo como Filosofía de la Praxis

Uno de los grandes aciertos de la obra teórica y práctica de Adolfo Sánchez Vázquez, fue la de haber colocado la categoría de praxis en el centro de reflexión de la filosofía de Marx. Bien planteaba el maestro Sánchez Vázquez que “con Marx, el problema de la praxis como actividad humana transformadora de la naturaleza y de la sociedad pasa al primer plano. La filosofía se vuelve conciencia, fundamento teórico e instrumento de ella”. Es decir, para Adolfo Sánchez, era imposible abordar la obra de Marx sin antes reconocer el papel fundamental que tenía la praxis en ella.

Ahora bien, para Adolfo Sánchez, la praxis no era de por sí un concepto simple y acabado, sino que daba cuenta de la relación sustancial y dialéctica entre la teoría y la práctica. Para él, uno de los aportes fundamentales de Marx, fue haber hecho una ruptura radical con la filosofía idealista, pero también, con el materialismo mecanicista del siglo XIX. No obstante, esto no hubiera podido consumarse, si la noción de praxis no hubiese sido el eje central de dicha ruptura. Solo así, era posible entender al ser humano como sujeto activo, transformador de sus propias circunstancias, y a la praxis en sus diversos niveles y en su relación con la historia, el arte y la violencia.

Así pues, la introducción de la praxis como categoría central de la teoría y de la práctica de Marx, no solo implica reflexionar sobre un nuevo objeto, sino que por el contrario, significa: 1) fijar el lugar de la teoría en el proceso práctico de transformación de lo real, y 2) determinar que el propio proceso de la práctica transformadora lleva de por sí una profunda significación teórica. Es decir, si bien la praxis revolucionaria debe tener un fundamento racional, al mismo tiempo, la actividad teórica –crítica o cognoscitiva- ha de tener una función práctica. Por ello, para Sánchez Vázquez el marxismo no es ni puede ser un sistema teórico acabado, sino por el contrario, una verdadera Filosofía de la Praxis.     

El marxismo como totalidad indisoluble

A partir de esta perspectiva renovadora y crítica de Marx, Adolfo Sánchez plantea que el marxismo debe ser entendido a partir de la unidad de cuatro elementos esenciales que forman una totalidad indisoluble.

a)   El marxismo es, en primer lugar, una crítica radical de lo existente; es decir, de nuestra realidad presente, capitalista. Pero su crítica debe ser formulada desde ciertas perspectivas y supuestos valorativos, como lo es la igualdad, la justicia social, la libertad y la dignidad.
b)   Por consiguiente, para criticar al mundo de raíz, hay que conocerlo en profundidad, y por ello, el marxismo no pude prescindir de su seriedad y rigurosidad a la hora de estudiar e interpretar los fenómenos que tienen cabida en nuestra realidad. Para cambiar el mundo, hay que atreverse a pensar el mundo.
c)      Pero tal como lo hemos expuesto anteriormente, el marxismo no es solo un conjunto teórico, un corpus de ideas abstractas. El marxismo es de por sí una apuesta de cambio y de transformación, implica un proyecto de emancipación o aspiración a construir una nueva sociedad en donde se materialicen los principios de justicia y libertad que desde el marxismo se defienden y abanderan.
d)     Es por esto, que en la medida de que el marxismo es un proyecto de cambio, debe vincularse necesariamente con una práctica adecuada para realizar su proyecto, una práctica que requiera de la voluntad y el compromiso militante, una práctica de quienes no solo busquen interpretar críticamente el mundo, sino primordialmente, su anhelada y justa transformación.

El marxismo como constante búsqueda de una alternativa


En este orden de ideas, para Adolfo Sánchez Vázquez el marxismo no puede ser separado de la búsqueda de alternativas al capital, es decir, la teoría de Marx también lleva aparejada la búsqueda de la utopía; pero no cualquier utopía, sino una que, sobre la base del estudio crítico y racional de la realidad, y sobre el compromiso militante de los hombres y de las mujeres, pueda llegar a ser necesaria, posible y sobre todo realizable.

Y, aunque esta alternativa social al capital se intentó forjar en nombre de un supuesto “socialismo realmente existente”, Adolfo Sánchez Vázquez jamás dudó en dirigir su crítica fulminante hacia el proyecto político implantado en la URSS. Un proyecto que, según sus palabras, no fue auténticamente socialista, en razón a que:

i)        Sustituyó la propiedad privada sobre los medios de producción, no por una forma de propiedad social y comunal, sino por una forma de propiedad estatal, aislada de una genuina forma asociativa de productores libres, que planificaran y auto-gestionaran la producción social.
ii)           Hizo de la  burocracia una nueva clase explotadora, poseedora de hecho, mas no de derecho, de los medios de producción, controlando así la economía, el Estado y el Partido.
iii)            Constituyó un modelo de separación abrupta entre sociedad civil y Estado. (Auténtico vicio del Estado liberal moderno).
iv)                Instauró un modelo de partido único que intervino en todas las esferas de la vida pública y privada, sometiendo al individuo a unos supuestos fines “mesiánicos” del “buró político”.

De esta forma, Don Adolfo entendió que el socialismo no había existido en el mundo, pero que no por ello su necesidad y su justeza habían caducado o cedido ante el enemigo. Hoy por hoy la crueldad del capitalismo sigue acechando a la humanidad, y el dilema de socialismo o barbarie sigue estando tan vigente como antes.

Por esto, Adolfo Sánchez Vázquez siempre reivindicó la necesidad de una alternativa social al capital, una alternativa que por más que no estuviese a la orden del día, era necesaria en un mundo cada vez más enajenado, desigual, explotador, depredador del ambiente e inhumano. La necesidad de una genuina praxis revolucionaria, siempre acompañó sus disertaciones y reflexiones, y hoy, a los cien años de su natalicio, comprobamos que sus ilusiones siguen siendo justas y precisas.

Hoy más que nunca, una alternativa se hace necesaria, y el mayor tributo que podemos hacerle a este maestro, no es solamente desempolvar su obra y estudiarla en profundidad; sino contribuir,  así como él lo hizo, a construir las bases de un mundo mejor. De esta forma, quiero terminar este corto escrito, citando un fragmento de su discurso ¿Por qué ser marxista hoy? No sin antes recalcar una vez más, que lo más grandioso de su obra, fue haber conservado su consecuencia ética y política, aun en tiempos del desencanto, la sinrazón y la desesperanza…Damos pues la palabra al maestro Adolfo, para que sea él quien culmine con este breve escrito:

“Llegamos al final de nuestro discurso con el que pretendíamos responder a la cuestión de si se puede ser marxista hoy. Y nuestra respuesta al concluir, es esta: puesto que una alternativa social al capitalismo –como el socialismo- es ahora más necesaria que nunca, también lo es, por consiguiente, el marxismo que contribuye –teórica y prácticamente- a su realización. Lo cual quiere decir, a su vez, que ser marxista hoy significa no solo poner en juego la inteligencia para fundamentar la necesidad y la posibilidad de esa alternativa, sino también tensar la voluntad para responder al imperativo político-moral de contribuir a realizarla…”.

Grande Adolfo Sánchez Vázquez… ¡Venceremos!        



Por: Juan Felipe González Jácome.



  

Thursday, August 13, 2015

El foro de Sao Paulo construye alternativa.

“Conseguir la paz, el vivir bien, el desarrollo y la integración de nuestra América”

Por: Juan Felipe González Jácome

Hace 24 años, se vivía un escenario histórico bastante sombrío para los proyectos progresistas, sociales y de izquierda; se vislumbraba ante los ojos del mundo la caída inminente del muro de Berlín, y consigo, el desplome político del “socialismo real” como alternativa al capitalismo en su fase neoliberal. Frente a esta coyuntura histórica, se trazó decididamente un proyecto unipolar, en el cual se avizoraba un tiempo en el que la sociedad transitaría por un mismo sendero y, en donde lo plural no tenía cabida en un mundo que predicaba la “única vía” y “el fin de la historia”.

Bajo este escenario, y frente al escepticismo de gran cantidad de sujetos desencantados, empezaron a surgir en América Latina proyectos de construcción alternativa de poder, en los cuales se argüía la importancia de afrontar las realidades de nuestro tiempo; realidades que el sistema unipolar no podía, ni quería subsanar, y que de manera objetiva, afectaban a la gran mayoría de la población mundial.

De esta forma, en 1990, se convoca en Sao Paulo, Brasil, un primer escenario de discusión y debate de diversas organizaciones, partidos y movimientos políticos, que se reunieron a petición del Partido de los Trabajadores de Brasil, para analizar la coyuntura del momento y las diversas líneas de acción que se deberían emprender dada la situación de ese entonces, (avanzada del neoliberalismo, y con él, la profundización de una serie de problemáticas a escala mundial, como la violación de la soberanía, de los derechos sociales y políticos, afectación a los recursos naturales, incremento de las crisis cíclicas de la economía, etc. ).

A partir de ese año y hasta la actualidad, el foro se ha venido reuniendo de manera ininterrumpida, logrando construir una verdadera alternativa de poder regional, en donde la consigna de “otro mundo es posible” se hace cada vez más visible y materializable a lo largo de nuestra geografía regional.

De esta forma, el pasado mes de agosto, se desarrolló en La Paz, Estado Plurinacional de Bolivia, el XX Encuentro del Foro de Sao Paulo, en donde además de profundizar en discusiones y retroalimentar logros alcanzados en la región, se reflexionó sobre la importancia de “preservar los cambios para profundizar en lo conseguido”. Para ello, se destacaron cinco conquistas que el Foro ha obtenido, y que como tal, deben caracterizar un proyecto digno, humano y transformador en nuestros tiempos.

1.    La democracia es sin duda alguna, un método creador y transformador; los proyectos progresistas de América Latina y el Caribe, deben asumir y ver en la democracia una verdadera herramienta de cambio; sin embargo, per se, la democracia no implica estos valores, para que la democracia sea una herramienta social, debe ser entendida como tal, debe haber una apropiación social de la democracia y, construirse como el espacio propio para la hegemonía, entendida en sentido “gramsciano” del liderazgo intelectual, cultural, ideológico y político.

2.    Por otro lado, es importante acotar el giro teórico y práctico que se la ha dado a los conceptos de gobernanza y legitimidad; si bien nuestras sociedades tradicionales y conservadoras han entendido la gobernabilidad como la politiquería, la burocracia y la dominación. Los nuevos proyectos políticos, deben entender que gobernar no es un rol que deviene de unas meras elecciones, sino que significa primordialmente la capacidad de construir un bloque de poder social y político en conjunto con la población; “la legitimidad de nuestros países viene entonces por victoria electoral pero también, por movilización permanente y acción colectiva de los distintos movimientos sociales”.

3.    Un tercer elemento de suma importancia, es la avanzada en el desmonte del neoliberalismo como paradigma de desarrollo socio-económico; con esto, se ha pretendido implementar políticas de desarrollo que busquen: a) recuperar empresas estratégicas; b) ampliar los bienes comunes y reformular la importancia de lo público; c) redistribuir constantemente la riqueza y combatir la corrupción que usurpa los excedentes económicos del Estado; d) avanzar en el rompimiento de la contradicción entre capital y trabajo.

4.    Así mismo, es importante traer a colación otro elemento que debe ser propio de un proyecto político alternativo, y es el de la esperanza como valor movilizador. La esperanza es decisiva a la hora de efectuar cambios y profundizar en los mismos; “los sujetos no actúan porque sufren, sino actúan por que tienen esperanza en que ese sufrimiento puede cesar”. Cultivar la esperanza y hacerla parte del “buen sentido” de la población, es un imperativo político.

5.    Finalmente, la última conquista alcanzada por el foro y que debe ser profundizada en los proyectos políticos alternativos de la región, es sin duda alguna el internacionalismo y la expectativa de integración regional. Con este punto, se hace un llamado a la importancia de la una unidad latinoamericana como eslabón esencial en el desarrollo autónomo y soberano de la región; se ha avanzado en la constitución del ALBA, la CELAC y la UNASUR pero aun así, falta generar políticas más contundentes que fortalezcan el desarrollo y la unidad de nuestra américa.

En este orden de ideas, se puede observar la trascendencia que ha tenido el Foro de Sao Paulo en la consecución de una real alternativa de poder social y político en la región, el cual no busca su conquista como un fin sí mismo, sino como herramienta para construir el buen vivir, la paz y a dignidad para nuestros pueblos.    


Septiembre, 2014.        

Friday, June 12, 2015

¡A luchar por el desmonte del ESMAD!

A luchar contra el “estado de guerra permanente” contra el pueblo ¡A luchar por el  desmonte del ESMAD!

Por. Juan Felipe González-Jácome. Secretaría de DD.HH. ACEU-Bogotá.

"Ponencia presentada el 27 de mayo de 2015, en el marco del Foro "Para que la Universidad Viva en Colombia: contra la brutalidad policial, por el desmonte del ESMAD" realizado en la Universidad Pedagógica Nacional".

El espacio que el día de hoy se convoca, es una iniciativa que pretende acompasarse con una serie de propuestas y proyectos que han venido emanando de diversos sectores del movimiento estudiantil, y que han tenido como horizonte común, el de velar y luchar por el perentorio y necesario desmonte del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional (ESMAD); entendiendo esto último, no solamente como una garantía para el goce efectivo de los derechos humanos, sino también, como el presupuesto fundamental para construir una sociedad de los post-acuerdos de paz.

Bajo esa perspectiva, la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios (ACEU), como organización política y social de las y los estudiantes universitarios de Colombia, no se ha marginado de dicho proceso de lucha, sino que por el contrario, ha pretendido inmiscuirse en ella a partir de la construcción colectiva de escenarios y espacios, que, como éste, asuman como objetivo central: poner en debate público el fenómeno de la brutalidad policial, con miras aunar esfuerzos prácticos y teóricos en la lucha por desmontar el ESMAD como uno de los aparatos indispensables utilizados por el establecimiento, para la represión política en contra del movimiento social colombiano.

De esta manera, desde la secretaría de DD.HH. Paz y Democracia de la ACEU, hemos querido desarrollar unos breves insumos que ayuden a problematizar cual es la función del ESMAD en el desarrollo de los procesos de movilización social; para que de esta forma, sea posible entender la naturaleza de este aparato, y, en consecuencia, cuales han de ser las tareas políticas y de agencia social que han de emprenderse para minar la base ideológica y jurídica sobre la cual se sostiene el llamado “Escuadrón de la Muerte” (ESMAD).

1.                      ¿Qué es el Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía Nacional?

El escuadrón móvil antidisturbios de la policía nacional, es un organismo especializado de la Dirección de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional de Colombia (DISEC), creado por la Directiva Transitoria No. 0205 del 24 de febrero de 1999 y formalizado a través de la resolución No. 01363 del 14 de abril de ese mismo año. De acuerdo a la propia reglamentación que la Policía Nacional ha realizado sobre este organismo, se define al ESMAD como:

“un grupo especializado conformado por personal uniformado de la Policía Nacional, estratégica y operativamente organizado, capacitado, entrenado y dotado de equipos necesarios para desempeñar procedimientos específicos en atención, manejo y control de multitudes, que ocasionalmente puedan desembocar en alteraciones del orden público.” (Resolución número 03514 de noviembre 5 de 2009)

De acuerdo con la definición anteriormente citada, es importante señalar que el ESMAD no es un organismo regionalizado, sino que por el contrario es una unidad especial del orden nacional, que opera a partir de una respectiva línea de mando de ese mismo orden, y que a su vez, tiene la potestad de operar cuando la capacidad de las Policías Metropolitanas y de los Departamentos de Policía se vea rebasada en “talento humano” y “medios materiales de contención”.

En un primer momento, se comprende que de acuerdo con la normatividad que reglamenta este organismo policivo, el ESMAD es un organismo que debe operar de forma subsidiaria, (más no primaria), en el momento en que la Fuerza Disponible perciba que su capacidad de contención de multitudes no es suficiente, y que por ende requiera del apoyo de una unidad especial.

Por otro lado, de acuerdo a la (irónica) normatividad concretada con referencia a este escuadrón, se especifica que el ESMAD es una “unidad de reacción, preparada única y exclusivamente para afrontar situaciones de “desordenes sociales” que alteren el orden público (…) a partir del manejo y control de multitudes, con personal altamente capacitado en conciliación de masas, protección de los derechos fundamentales y procedimientos especiales de policía que permitan restablecer el orden, la seguridad y la tranquilidad de los habitantes de Colombia”.

De acuerdo con ello, se han expedido una serie de resoluciones, tales como la No. 00128 de 2006 “Por la cual se expidió el plan de estudios del curso de control de multitudes del ESMAD”, la resolución No. 03516 de 2009, “Por la cual se expidió el Manual para el servicio de policía en Atención, Manejo y Control de Multitudes”, entre otras. Las cuales han tenido como propósito especializar cada vez más las operaciones que este escuadrón adelanta en medio del ejercicio legítimo y legal de la protesta social, y, sobre todo,  detallar y caracterizar de forma minuciosa gran parte de las conductas y procedimientos que este escuadrón debe implementar, como una forma de blindaje jurídico y a su vez de garantía de la impunidad frente a las flagrantes violaciones de DD.HH. Esto, en el entendido de que por medio de dichas resoluciones se introduce, cada vez con más vigor:

1.                      El uso legal de una multiplicidad de armas de contención: (tanto letales como no letales), que se permite usar en el desarrollo de la represión. Eufemísticamente llamado “control de multitudes”.
2.                      Nuevas formas de ataque a la población civil que pretenden diversificar el modus operandi de este escuadrón, con el agravante de que todo se legaliza a partir de la regulación normativa implementada por la policía en virtud de sus facultades reglamentarias.

Frente a este escenario, se evidencia que el escuadrón móvil antidisturbios de la policía responde a una serie de presupuestos ideológicos, entre los cuales se distinguen. 1. La noción de orden público y seguridad ciudadana, como el escenario de total pasividad ante un determinado statu quo; 2. La noción de multitud y masa como un sujeto colectivo potencialmente peligroso para el ordenamiento social y 3. La clara estigmatización frente a las diversas formas de reunión y asociación de tipo social y político.

Tal es la criminalización hacia la protesta, que algunos estudios que se han hecho en derecho penal militar y derecho militar público aseguran:

“El fenómeno de la protesta callejera constituye un motivo de honda preocupación no sólo en Colombia sino en algunos países de Europa, concretamente en España y Francia en donde la policía ha acumulado una vasta experiencia en el manejo de reuniones multitudinarias tales como las concentraciones y manifestaciones y los espectáculos públicos y las actividades recreativas (…) El ejercicio del derecho a la libertad de reunión debe obedecer a un estado preventivo de control: las reuniones públicas no requieren de venia gubernamental, pero quienes las lideran, están obligados a anunciar por anticipado a la Policía Nacional. El aviso previo está justificado puesto que el velar el orden público requiere la acertada adopción de acciones para evitar del desorden social”. (Orozco, 2010, pág. 4)

Bajo este estado de cosas, no queda más reparo que el de afirmar que este tipo de organismos, en ningún momento han estado diseñados para la protección de la población civil, como se arguye por parte de sus más álgidos defensores, sino que por el contrario, tiene como objetivo central la represión directa a la población civil que ejerce legítimamente su derecho a la protesta, y a los demás derechos que se han conquistado con el trasegar de la lucha social.

Orden público, seguridad nacional y estado de guerra permanente

Tal como lo evidencian las diversas regulaciones que frente a este escuadrón se han expedido, es necesario señalar que no es posible comprender este tipo de entidades policiales, sin antes hacer una lectura (o relectura) de ciertas categorías que soportan la base jurídica y política de dicho organismo. Estas son las de orden público, seguridad nacional y estado de guerra permanente.

Lo primero que se debe precisar, es que las nociones de orden público y seguridad nacional están estructuralmente ligadas, ya que de por sí la noción de orden público lleva contenido a su vez la perspectiva de un “estado de cosas permanente” que se traza como plan de gobierno. En otras palabras, la “seguridad nacional” tiene como finalidad la protección y garantía del orden público, que no es más que un proyecto hegemónico concreto instaurado por y a partir de un proyecto de dominación.

En consecuencia, no es posible desligar un proyecto de dominación política de sus consecuentes acciones de represión, ya que como lo afirmó en algún momento Alfredo Vázquez Carrizosa:

“El Estado no logra expresar un interés común de la sociedad, ni siquiera encarnar una forma de generalidad; no es más que un instrumento de dominación de intereses particulares. Por su naturaleza particularista, el Estado se encuentra incapacitado de generar un proyecto nacional y obligado a reprimir los diversos intereses particulares opuestos al respectivo grupo particular en el poder. El Estado se presenta como Estado de emergencia en permanencia”. (Comite Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CPDH), 1980, pág. 12)

Por ello mismo, la condición del consenso político no puede escindirse nunca de las formas de contención y represión contra los movimientos sociales y políticos que pretenden generar ciertos grados de ruptura. Por el contrario, el consenso lleva implícito a su vez formas de coerción que cada día adquieren un grado más avanzado de especialidad. De ahí que por ejemplo, la represión se diversifique ya no exclusivamente en el aparato militar, sino que cale en unidades cívico-militares o de unidad policivo-militar, es decir, la policía ya no se erige como un organismo civil, sino en estricto sentido, como un organismo de carácter militar, (El ESMAD  es un ejemplo fehaciente de aquello).

En suma, vemos como este tipo de aparatos lo único que inculcan es la continuidad innegable de la guerra contra el pueblo, en donde, como lo explica Gilberto López y Rivas: la guerra interna ya no solo implica la guerra contra las fuerzas insurgentes en el marco de una disputa militar, sino que a contrario sensu, se amplía su racero en una serie de acciones políticas, económicas, sicológicas y cívicas en contra de todo sujeto que pregone, a la luz del establecimiento, un carácter “subversivo”. (López y Rivas, 2013, pág. 23)

Para que la Universidad viva en Paz  ¡A luchar por el  Desmonte del ESMAD!

Frente al oscuro panorama anterior, entendemos que no es posible crear espacios reales de participación democrática, en escenarios sociales y políticos donde se alimenta cada vez con más furor la represión hacia el movimiento social y popular. Desde nuestra concepción de la Paz con Justicia Social, somos conscientes de que este tipo de fenómenos como el de la brutalidad policial deben ser combatidos por los sectores democráticos, progresistas y de izquierda en nuestro país.

Es necesario forjar escenarios de construcción política y de movilización, en donde se ponga en franco cuestionamiento la naturaleza de este tipo de entidades que, de acuerdo a las evidencias históricas de estos últimos 16 años, solo han sembrado muerte, horror y zozobra al interior de la sociedad colombiana. Hoy más que nunca, recordamos a un sin número de estudiantes que fueron silenciados por la fuerza brutal y depredadora de la represión; recordamos a Nico Neira, a Oscar Salas, a Jhonny Silva y en fin, a todas y todos los que han tenido que soportar el flagelo del terrorismo de Estado.     

No es comprensible que se siga pregonando la supuesta protección a la población civil, a costa del constante implemento de armas y técnicas para la represión. Mientras la fuerza pública habla de garantías para la seguridad de la población, al mismo tiempo invierte y especializa a sus unidades especiales en “uso de agentes químicos”, “manipulación de granadas multipropósito”, “granadas de sonido y pimienta”, entre otros elementos coercitivos.

Desde la ACEU, plantamos nuevamente nuestra voz de rechazo frente a estas iniciativas del gobierno colombiano, que únicamente buscan quebrantar reiteradamente los derechos humanos y las garantías civiles y políticas. Si efectivamente se quiere construir un país en Paz, se debe, entre muchas otras cosas, desmontar el ESMAD y dar paso a la construcción de las garantías suficientes para el ejercicio legítimo de la política.

Para que la Universidad y Colombia vivan en paz, se debe en definitiva, combatir el tormento de la violencia política en nuestro país, luchar por erradicar al ESMAD del entorno de nuestra realidad.

¡Nuestra tarea es histórica compañeras y compañeros, manos a la obra!


Bibliografía.


Resolución Número 03514 de noviembre 5 de 2009 de la Policía Nacional.
Resolución Número 00128 de 2006 de la Policía Nacional.
Resolución Número 03516 de 2009 de la Policía Nacional.
Resolución Número 01565 del 11 de mayo de 2011 de la Policía Nacional.

Comite Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CPDH). (1980). Represión y Tortura en Colombia. Bogotá: Suramérica.


López y Rivas, G. (2013). Estudiando la contrainsurgencia de Estados Unidos. México D.F.: Ocean Sur. 


Orozco, Y. (2010). El Escuadrón Móvil Antidisturbios y la protección de los Derechos Humanos. http://repository.unimilitar.edu.co/bitstream/10654/5284/2/OrozcoMunozYahajaira2010.pdf. Bogotá D.C. Obtenido de Universidad Militar.

Poverty is a problem of the System!

Poverty is a problem of the System!

By: Juan Felipe González-Jácome

In 1990´s, the countries that composed de United Nations, signed a document that was called the “Millennium Development Goals”. This document was a commitment made by the Sates in order to work “together” in the eradication of poverty for 2015; it mean, that the countries would have around of 15 years to overcome the misery of the planet and construct and equal society (UN.org, 2014). However, as the statistics of the world bank shows, this objectives are so far of been achieved, according to this entity, for 2015, there were going to exist around of 1 billion of people living in “extreme poverty” and around 2.2 billion are going to continue living in (as they call in a euphemistic way) “high poverty”, which means, life with more than 1.25 US$ but less than 2 US$ per day. (WorldBank.org, 2014) This scenario, put as in a very contradictory position which had cause an interesting controversy in the academic research; in order to answer the question of how can we solve the problem of the poverty? First it is imperative to give explanations of which are the causes or the origins of the poverty as an objective social phenomenon? In that order, some perspectives about the problem, explain the poverty as physiological issue (subjective theory), in the way that this social position is engender by the culture of poverty which is a clear obstacle to succeed. In juxtaposition of that idea, there is a perspective that explain poverty as an essential problem of our socio-economic system (objective theory), in the way that it is necessary to produce and reproduce its systemic bases. This essay is going to explain why the poverty is an objective phenomenon of our society rather than a subjective problem of people.

To start it is necessary to make a synthesis of the most important aspects of the subjective approach of the poverty. This theory tents to extract tree elements that define why people tend to be poor, those elements are. 1) The problem of the attitudes and behavior, 2) the social consciousness and 3) the generic concept of the culture of poverty. According to what these ideas argued, poor people acquire in the social media a series of social pathologies that means realities of disorganization, lack of public opinion and communitarian institutions. (Valentine, 1970, pág. 31) For solving those issues, it is proposed a systematic change of the values that govern the people that live in poverty, for that, it is advisable to spread some solutions that have been created by the same system. 1) the culture of the entrepreneurship against the culture of poverty; 2) change the behavior that hump the "successfulness", and 3) in relation with the previous solution, the methods of how triumphing in life.

As it is revealed, the subjective theory implies a rationalization of the systemic effects, “blaming the poorness of their own poverty” (Ibid. page 26).   

By contrast, the objective theory, tend to give a different point of view to the problem of the poverty. First, this approach explains that the poverty is a social phenomenon caused by a structural system. “Poor countries are poor because these who have the power make choices that create poverty. They get it wrong not by mistake or ignorance but on purpose” (Acemoglu & Robinson, 2012, pág. 68). As cited, the poverty is not just a mistake; it is an objective reality that has to be explained by the objective relations that are involved in our social lives. Now, by which conditions are social relations govern? For solving that question, is important to take account that the poverty involves not just an economical issue, also involves a political issue, in that order of ideas, the conclusion of Jung Mo Sung is that our society relations are govern by the rules of the market. Those rules are not only an economic instrument; they are in their essence a pattern of social development, in other words, the market is the most important relation in the capitalism system.

What Mo Sung (1993) exposed, is that one of the most important characteristic of the poverty is the impossibility of people to satisfy it necessities. This reality is engendered in the way that our system only work in order to satisfy the desire of the consumers, but not the necessities of the human beings. In fact, this ontology of our socioeconomic system is the responsible of the social exclusion an, in direct way, the responsible of the poverty (Mo Sung, 1993, pages. 87-88).

In the way that the objective theory of poverty pretends to explain this phenomenon as an objective reality of our society, also understand that the solutions have to emerge by the same objectiveness of that reality. In the way that the poverty is not a circumstantial episode of our system, but is a structural phenomenon of it; is imperative to assume the importance of the politics in the solution of the macro-social issue. “Achieving prosperity depends on solving some basic political problems. Explaining world inequality still needs economics to understand how different types of policies and social arrangements affect economic incentives and behavior. But also needs politics” (Acemoglu & Robinson, 2012, page. 69).
  
We conclude in this way, that people does not cause poverty to themselves because their beliefs and attitudes (as the subjective approach argued). People live in poverty because the socioeconomic system is based on unequal social relations, in which the capacity of ones implies the misery of others; as was explained, to eradicate the poorness, it is important to have political consciousness to think appropriate solutions for the problem, solutions that include real social policies of redistribution, sustainable production, and democratization of the economy on its vital cycles (production, circulation, consume, and services). The potentiality of our society has to be use in function of the humanity, but not as an instrument of the destructive power of the selfishness.    

References

Acemoglu, D., & Robinson, J. (2012). Why Nations Fail. United States of America: Crown Business.

Galeano, E. (1999). Una mirada a la escuela del crimen. En R. Vega, Neoliberalismo: Mito y Realidad (págs. 113-134). Bogotá D.C.: Pensamiento Crítico.

Mo Sung, J. (1993). Neoliberalismo y Pobreza. San José de Costa Rica: Editorial DEI.

UN.org, U. N. (s.f.). We can end Poverty. Recuperado el 14 de Noviembre de 2014, de United Nations: http://www.un.org/millenniumgoals/bkgd.shtml

Valentine, C. (1970). La Cultura de la Pobreza. Buenos Aires: University of Chicago Press.


WorldBank.org, W. B. (08 de October de 2014). Poverty Overview. Recuperado el 14 de November de 2014, de World Bank: http://www.worldbank.org/en/topic/poverty/overview

¿Qué implica la (in)tolerancia militante?

Ética y Política

¿Qué implica la (in)tolerancia militante?

¿Qué ocurre cuando se debe negar a la tolerancia para salvaguardar sus más nobles y justos propósitos?

Por: Juan Felipe González-Jácome. VII Semestre. 

¿Es acaso la tolerancia una virtud inmanente a nuestro mundo demo-liberal contemporáneo? ¿Se podría llegar a pensar que la tolerancia es un valor puro y acabado que arropa las relaciones sociales de nuestro tiempo? ¿Acaso puede llegar a ser la intolerancia el modo de conducta pertinente para defender los fines y las utopías más añoradas por nuestra sociedad? Una de las grandes deficiencias de nuestra academia (sobre todo la jurídica), consiste en asumir ciertas categorías, conductas e ideas como meras evidencias. Sin duda alguna una de las grandes características de la teoría crítica, es poner en constante cuestionamiento el propio devenir de nuestro mundo, y con él, todas las axiologías y cimientos que aparentemente la sostienen. En otras palabras, el papel de la crítica, es trasgredir todo lo que en nuestro “ingenuo tradicionalismo” consideramos como evidente.

En este breve artículo, quisiera poner de presente algunos puntos de discusión frente a una de las categorías más debatidas por estos días, la cual –pienso– se encuentra en una profunda crisis. Esta categoría es la de la tolerancia, que a su vez, esta orgánicamente relacionada con la de la libertad de expresión y la de elección. Por ello, es imperativo traer a colación algunas nociones que considero relevantes para desgranar el concepto de tolerancia, y así, poder descifrar en qué radica su crisis.

Lo primero que se debe mencionar, es que la tolerancia no es un valor intrínsecamente ligado a la “naturaleza” del ser humano, por el contrario, es un valor que se construye a partir de ciertas circunstancias concretas. El humano no es tolerante o intolerante por naturaleza, sino que por el contrario su tolerancia o no-tolerancia se erige en una condición de posibilidad a partir de ciertas condiciones, mediaciones, e inferencias sociales. El humano no es per se tolerante, sino que se hace tolerante en su propia praxis social.

Habiendo dicho lo anterior, se denota que la tolerancia no es pues un concepto de la naturaleza humana, sino por el contrario, un terreno político por ganar; desde los filósofos de la Ilustración como Locke, hasta la actualidad, se habla de la tolerancia como un espacio por ampliar y como un horizonte por construir, pero ¿En qué consisten las pretensiones de la tolerancia como valor ético y político? Pues bien, habrá que argumentar que la tolerancia como relación social se caracteriza de ciertos rasgos y persigue ciertas finalidades e imperativos que habremos de destacar.

a)   La tolerancia como relación, implica la existencia de sujetos y grupos sociales puestos en aristas diferentes u opuestas. Es decir, la tolerancia se forja en la oposición.

b)    Las diferencias que caracterizan a los sujetos y colectivos sociales deben importar a dichos sujetos y colectivos, es decir, no hay indiferencia frente a la oposición, sino por el contrario hay reconocimiento, identificación e incluso rechazo.

c)  En ese orden de ideas, la tolerancia no implica pasividad, contrario sensu el sujeto tolerante no renuncia a que el otro cambie su idea. “la tolerancia implica un diálogo abierto, persuasivo, dialéctico; un constante conflicto ideológico”.

Como vemos, la tolerancia es pues un valor de movilización, en donde hay madurez para afrontar los conflictos y en donde se reconoce y se busca ampliar la libertad, el respeto mutuo, la dignidad humana, la convivencia, y la democracia real/radical. Esas son pues las finalidades a las que debe apuntar dicho valor.

Ahora bien, es importante reconocer que en nuestro mundo contemporáneo la tolerancia ha empezado a dar un giro bastante preocupante, en donde se convierte en una falsa tolerancia o incluso en una verdadera intolerancia ¿Por qué? Porque sus presupuestos fundamentales empiezan a desvanecerse en la pasividad, la unilateralidad y la indiferencia. Por su parte, la falsa tolerancia, implica no la síntesis de los debates, las oposiciones y los disensos sino que por el contrario, se sustrae al sujeto de su autonomía y libertad, se le impide hacer valer sus ideales y necesidades que no colinden con las que el establecimiento impone. Por otro lado, la “tolerancia intolerante” es aquella por la cual, el respeto y el reconocimiento emana en la medida de que el Otro no sea realmente Otro. En otras palabras, “tolero al Otro en la medida de que cumpla con mis parámetros”, la tolerancia entonces implica arrancar al otro de sus propias raíces y extrañarlo de su particularidad en nombre de los valores abstractos de la sociedad unidimensional/capitalista.


Finalmente nos preguntamos, de acuerdo a este panorama ¿es posible tolerarlo todo? ¿Es ético tolerar incluso la intolerancia? Nuestra respuesta es claramente negativa. No es loable tolerarlo todo, ya que de ser así seríamos cómplices de la destrucción de los valores intrínsecos a la misma tolerancia. A consecuencia de ello, asumimos entonces que la tolerancia tiene límites, y que precisamente para salvaguardar sus nobles propósitos, es menester incluso que se niegue a sí misma, transformándose en su oposición, es decir en intolerancia; ¡ante la tolerancia pasiva, indiferente, reaccionaria y mísera de muchos, es menester oponer una intolerancia disidente y esperanzadora! Hablar de ser intolerante en estos tiempos, implica tener el compromiso y la voluntad de transformar lo denigrantemente establecido.